__ |
Sin título, que me da cosica. No es demasiado sorprendente darse cuenta de que uno es un escritor de gran habilidad. Cualquiera en algún momento de su vida ha podido descubrir que goza de la compañía de las musas más parlanchinas y prolíficas. Yo misma soy un genio de la literatura, merecedora de tantos premios nobeles como puedan caber en una estantería de veinte por veinte hecha de roble macizo. Es un hecho, mi manejo del verbo es comparable al de un escritor consagrado y mis ideas, por frescas, originales y, en general, geniales, deberían ser analizadas por los más sesudos filósofos.
Por supuesto, no he escrito nada que ocupe más de cinco folios en letra doce Times New Roman. Y mucho menos finalizado un relato mínimamente serio. Faltaría más. Nadie puede exigirle a un escritor de elite que se ponga a escribir algo y vaya encima y lo publique. Tal pretensión rozaría la inmoralidad y puede que hasta la ilegalidad en un Estado de Derecho mínimamente razonable. García Márquez, Plath, Orwell, Hesse, Austen, Borges... Simples aficionados deseosos de un momento de gloria, tan necesitados de atención que se rebajaron a escribir para las masas -labor tan repugnante que hasta me cuesta pensar en ella sin sentir escalofríos-. Cedieron ante los deseos del vulgo, ante la búsqueda de evasión de las ratas de biblioteca, los enemigos naturales de la palabra escrita. Perdieron preciosas horas de su vida inventando, elaborando, desarrollando, creando, redactando -algunos incluso poniendo atención a la ortografía, imagínense- y corrigiendo sus novelas, ensayos y poemas con el absurdo objetivo lograr la perfección, como si eso fuese posible, y menos todavía para ellos, que no hacen si no rebajar la idea al plasmarla en un papel.
Yo no, no señor, faltaría más. Estoy por encima de eso, he alcanzado tal altura que sería impensable dedicar más de un minuto a la creación. Y para colmo, si me rebajase ni siquiera lo entenderían, esos pazguatos. Mentecatos, chupacodos, meapilas, lameculos. No verían una obra de arte ni aunque ésta les golpease en la cara con una trucha marinada. Es un hecho que la crítica está vendida y los escritores conchabados para impedir el triunfo de aquellos que realmente estamos dotados del don de la palabra. Y por ello, estoy en huelga. Nadie disfrutará de mi talento natural hasta que se reconozca que soy la esperanza blanca de la novela moderna. Y fin de la historia.
dijo Sans a las 9:54 PM
|
|
The Reader (I haven't seen The Reader...) Toda obra, del tipo que sea, despierta en quien la ve una serie de sentimientos, desde una sensación momentánea de felicidad hasta un torrente de emociones imposible de contener. The Reader me ha hecho pensar en el miedo. No es difícil, es uno de mis temas preferidos. El miedo es lo que nos contiene, lo que evita que sigamos el camino que en realidad tendríamos que estar siguiendo. No el camino que creemos que tenemos que seguir, sino el camino que en cierta forma está ante nosotros, siempre despejado para que entremos en él, nos dejemos llevar y hagamos lo que realmente queremos hacer. (A partir de aquí SPOILERS malignos sobre la película)El personaje de Kate Winslet, Hanna, es una mujer fuerte y firme que no tiene a nadie que cuide de ella. Conoce a un chavalito, Michael, que se queda totalmente fascinando con ella, con su fuerza animal, con su mirada. Comienzan a acostarse y la cosa va a más, los sentimientos brotan y fluyen, pero se detienen en un punto, algo se interpone entre ellos: Hanna no puede leer ni escribir. Hanna siempre es consciente de que hay todo un mundo por descubrir y desea hacerlo -lo que, en realidad, no es tan común- pero no tiene las herramientas para hacerlo, al menos hasta que conoce a Michael. Sin embargo, y aquí viene la tragedia, ella no puede reconocer que no sabe. No puede hacerlo ante Michael y no podrá hacerlo más tarde. La vergüenza y el orgullo, el miedo al fin y al cabo, se lo impiden. Y tan fuerte es esto que tendrá que esperar a saber hacerlo para poder reconocer que antes no podía. (Aquí terminan los SPOILERS malignos)Por eso me ha hecho pensar en el miedo. Nuestra vida al completo, todo nuestro futuro, todo lo que podría ser, está determinado por los actos del día a día. Sólo actuamos cuando nos sentimos capaces de hacerlo, cuando creemos que tenemos la fuerza para hacerlo. Pero esa fuerza no es real, no se puede medir, no hay gente que la tenga y gente que carezca de ella, esa fuerza no existe. Al igual que no existe el mundo de Nunca Jamás. Sin embargo, que algo no exista no evita que podamos encontrarlo, verlo y visitarlo. No impide que podamos sentirlo. Nunca Jamás no sale en los mapas, no al menos en aquellos hechos por cartógrafos serios, pero alguien ha escrito sobre él, y cualquiera puede llegar a verlo, e incluso a vivir ahí. Tampoco existe un mapa con una equis marcada mostrando dónde está la fuerza para superar el miedo. Supongo que se podría pensar que es una putada que no exista, sería mucho más fácil poder ir al super y comprarse un poco cada vez que haga falta. Pero a mí en cierto modo me reconforta, y es que si algo no está en ningún lugar, uno no se puede perder al buscarlo. Y quería hablar de muchas cosas más. De lo mucho que me ha gustado y emocionado la película (pese a todos sus fallos), de lo mucho que me encanta poder todavía emocionarme así con una peli (tuve un tiempo que ni patrás), de cosas que me irritan de un mundo incapaz de entender la fragilidad, de miles cosas más... Pero se me ha cortado el rollo xD
dijo Sans a las 1:40 AM
|
|
Y acabó en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo... Y ocurrió lo nunca visto: ACTUALIZÓ. Pues eso, a ver si dura. He vuelto a poner como visibles algunas entradas que en cierto momento me dio por quitar, absurdamente y en plena locura. No tiene sentido negar el pasado, así como no lo tiene resistirse al futuro. En cualquier caso, el otro día estaba en un parque, sentada, con el ordenador en las piernas, y me di cuenta de que quiero escribir, quiero que me lean y quiero responsabilizarme de lo que digo y pienso. Ese día escribí un texto, bastante chorras, pero me apetece colgarlo. No lo he repasado y lo escribí de corrido, pero aquí lo tenéis: A veces, soy invisible. Me siento así, al menos. Voy andando por la calle, o estoy sentada en la terraza de un bar, quizás esté leyendo, o mirando cómo pasa la gente. Y soy invisible. No es que los ojos no se posen en mí, lo hacen, pero durante unos instantes tan efímeros que tendría sentido cuestionar su existencia. A veces, yo misma favorezco esto. Ser invisible tiene sus ventajas, si nadie te ve, nadie puede mirarte mal. Si nadie te ve, nadie puede hacerte daño. A veces, intento que me vean. En esos casos tengo que enfrentarme a mí misma, a mí deseo de no ser vista, o, peor todavía, a mi deseo de ser vista con agrado. Es quizás esto último lo más difícil de vencer. Y aunque sé que la única manera de que te vean, bien o mal, es que de hecho puedan verte, es demasiado habitual, demasiado común, que prefiera no ser vista a someterme al miedo de serlo bajo unos ojos que juzgan.A veces, deseo que me vean. La sangre se me agolpa en las venas, ardiendo, y sólo quiero que se sepa que estoy, que existo, que importo. Es una sensación de urgencia, de sed que necesita, imperiosamente, ser calmada, aunque ni todo el agua del mundo podría satisfacerla. Y ocurre que me siento torpe, como un niño en sus primeros pasos, como un profesor primerizo ante las fauces del dragón de la secundaria, y sólo puedo trastabillar, balbucear palabras inadecuadas que hacen que se me vea, pero no bajo los ojos que yo buscaba. A veces, deseo que no me vean. Que vean a otra, a otra yo para ser exactos. Deseo que la vean y poder entender qué ven los que la ven. Anotarlo, estudiarlo y realizar otro intento.A veces, me ven. Me ven y les veo. Como diría aquél, nos vemos. Pero, es imposible de otra forma, de repente dejan de verme. Su percepción cambia y ya no soy la misma. Qué somos si no el reflejo de lo que ve el otro. Acaso existen las realidades si nadie puede verlas y decir, oye, esto está aquí, lo puedo tocar y sentir, lo veo. Cambio, como decía, y me pierdo. Si no soy lo que era ni soy lo que creo, qué es lo que soy. Qué es lo que me toca ser. A veces, me veo. Soy yo, la misma de hace años. Sin cambios perceptibles desde el nacimiento. Casi diría que desde la concepción. Y a la vez totalmente diferente, el resultado de una metamorfosis que nunca se llevó a cabo. La crisálida que es mariposa y larva. ¿Soy yo en esos momentos, más yo que lo que soy en el momento en que me ves? ¿O es tu mirada la que me hace ser lo que soy y lo que veo? ¿Vemos lo mismo, tú y yo? A veces, me ves. Lo noto, son los mismos ojos los que me miran diferente. No entiendo lo que dicen, bastante tengo con tratar entender los propios. Pero me ven y, como es inevitable, yo cierro los míos y espero a que se nuble tu vista.No hay peor ciego que el que puede ver.
dijo Sans a las 1:00 PM
|
|
Let's dance! Bueno, que dejo el blog. No tengo tiempo, ni ganas, ni ganas de tener ganas. Ésta es, indudablemente, una de las épocas de mi vida en las que tengo (y he tenido) más ganas de vivir. Pero las responsabilidades me dan dolor de cabeza, y ganas de matar gente. Qué le vamos a hacer. Creo que escribiré un diario de verdad, así no se me olvidará escribir, o sí. Besos y cosas. - Sanscrit- PS: Que no digo que no vuelva, pero desde luego no será mañana. PPS: Sí, se veía venir.
dijo Sans a las 4:19 PM
|
|
Dije que no volvería a hacerlo, pero... ¡Post insulso con un meme! - Una canción que te emocione hasta las lágrimas: Rock'n'Roll Suicide y Space Oddity de David Bowie.
- Una canción que te ponga a mil (activo, con pilas): Satisfaction de los Rolling, In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly, Augustus Gloop de Danny Elfman y Do You Want To de Franz Ferdinand.
- Una canción para dormir: After All de Tori Amos.
- Una canción para hacer el amor: Sweet Transvestite de The Rocky Horror Picture Show, Car Song de Elastica, Numb de Portishead y Animales de Pereza.
- Una canción para recordar la mejor época de tu vida, o la peor (la que quieras): One Line de Pj Harvey y Human Behaviour de Björk, respectivamente.
Como podéis ver, eso de una canción para mí es relativo. Lo que me sorprende es tener tantas canciones para hacer el amor y sólo una para dormir... Ahora que me fijo, a ver si van a tener razón cuando me llaman poppie...
Y una letrita de regalo, ea, ea.
Keeping a brave face in circumstances is impossible Cannot describe So many Decisions It's impossible To know which is The proper order - the best position, to be in Take advantage or so it seems, the way it goes
It's tragic laid down on your side Too easy You know that you know You're soaking wet, you talk too much, it's not Necessary Before the ice melts I just want to say This packet's yours Don't ask for more, Cos somewhere Along the line I've forgotten Already
Sandman comes Two to one In the dark Dark reflections In my bed In my head Again Sandman goes Two in tow Wet and dumb Three's the number Coming down Coming round Again
Elastica - 2:1
(Qué rara ha quedao... Hrmmm... Como descolocada...)
dijo Sans a las 10:57 PM
|
|
¡SIEMPRE se me olvida poner un título y tengo que editar! Soy lo peor, no tenía pensado hacer nada especial para navidad, quizás un texto algo más elaborado que el típico "jocómoosquieroatodossoislosmejoresfeliznavidad!!!" (aunque tampoco mucho más), pero después de ver tropocientas postales en diferentes blogs y mails, me ha entrado la envidia cochina y no he podido evitarlo. Damas y caballeros, señoras y señores, ovejas y ovejos... ¡Mi primera cutrepostal!  (Y que haya año nuevo...) Pasadlo bien y sed todo lo felices que podáis y os dejen. Ea, ea. PS: El dibujo no es mío, claro. PPS: No sé si debería haberlo dicho, molaría taaaanto si fuese mío... PPPS. Sí, sí, ya lo dejo...
dijo Sans a las 5:18 PM
|
|
A Harold Pinter... ... Gracias por tus palabras. Gracias por la verdad.
dijo Sans a las 6:36 PM
|
|
|